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sábado, 30 de agosto de 2008

La dulce sonrisa del sueño chino.

En la última página de La Verdad de hoy me encuentro una curiosa noticia. Una supuesta foto de prueba realizada en la cadena de montaje de los iPhone en China se ha colado en la copia master de este producto tan esperado en todo el mundo, pasando a ser uno de los fondos de pantalla que se podían encontrar los usuarios.

Nos cuentan la historia de que a alguien se le ocurrió colgarla en internet y que se ha convertido en una de las fotos más buscadas de la red. Una joven, bien vestida, con las medidas de seguridad y salud laboral precisas, en un buen ambiente de trabajo, sonriendo y haciendo con la mano el símbolo de la victoria.

Bla, bla, bla. Y ahora los periodistas que la siguen y persiguen. Y la joven se siente abrumada.

Claro, como la niña angelical que cantaba el himno chino en la ceremonia inaugural de los Juegos de la Censura. Perdón, de los Juegos Olímpicos.

Cualquier equipo informático pasa cientos de pruebas antes de llegar al consumidor final. ¿Nadie se iba a dar cuenta de esto en el producto estrella de la compañía de la manzana, que cuida todo hasta el detalle? Permitirme que lo dude.

Claro, es que ahora el gigante dormido, el mismo de los tanques contra los estudiantes en la Plaza de Tiananmen, el mismo que puso a cantar detrás de una pared a una niña por estar mellada y tener la cara rechoncha, nos muestra por casulidad una imagen de cómo de bien se trabaja en su país.

Nos olvidamos del control de la natilidad, de las cárceles, de la censura, de los centros de reeducación, de la miseria en el campo.

China, el país del orden, del progreso, del espíritu pseudoolímpico, es el futuro. Pues para mí no.

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En soitu.es nos cuentan más de una fábrica como la de la chica iPhone, además de enseñarnos la imagen original.

domingo, 24 de agosto de 2008

Mojar la oreja al Tio Sam

Impresinante final del baloncesto olímpico. Nos hemos quedado a un paso del sueño de la victoria, pero los norteamericanos se han vuelto a llevar el oro, como hace 24 años.

Pero esta vez les hemos hecho frente, hemos aguantado, hemos mirado cara a cara a los jugadores de la mejor liga del mundo para demostrarles que no son los únicos que saben ganar en el BA-LON-CES-TO.

24 años hemos esperado para volver a intentarlo. Espero que no pasen otros 24 para ver otra final como esta, uno de los mejores partidos de baloncesto que nunca he visto. Los hemos puesto nerviosos, les hemos mojado la oreja, les hemos clavado alguna banderilla e incluso hemos entrado a matar con ese 104-108 conseguido con una de las bombas de Navarro, pero no se han dejado rematar, y la NBA vuelve a ganar a la ÑBA.



Partidos como éste hacen país, ellos sienten su bandera, y saben que muchos españoles están detras de ellos orgullosos de verlos defender sus colores. Eso es unos Juegos Olímpicos, poder disfrutar con el oro de un nº 1 como Nadal, pero también sentir que la medalla de un tirador de esgrima desconocido o la de dos aventureros en un catamarán es una victoria de todo un país, nación, estado o como queramos llamarlo.

El deporte es más que fútbol, fútbol y fútbol, y a pesar de que por fín este verano hemos ganado algo con la Eurocopa de los chicos de Aragonés, en estos juegos orientales con luces y sombras hemos ganado 18 medallas. Menos de lo que nos vendieron hace un mes, más de lo que el pesimismo del final de la primera semana parecía traer.

Pero el olvido del resto de deportes en los 4 años de cada olimpiada hace que tampoco podamos esperar mucho más, aunque si los sonados fracasos del atletismo y unas cuantas medallas más que parecían seguras hubieran caído, se habrían superado sin problemas las 22 de Barcelona.


Dentro de un rato la clausura de los juegos del gigante dormido, una China con muchos retos por delante y una apertura democrática pendiente. Porque no nos engañemos, mucho Espíritu Olímpico, mucha llama y mucho olivo, pero no se puede hablar del Tibet, de la opresión, de la falta de libertades y de la censura. Y encima dejamos que nos "recomienden" no usar crespones negros. Pues no. Hay cosas por encima del olimpismo-negocio. El espíritu olímpico no puede ser solo deportividad en la pista y "el país feliz de la casa de gominola de la calle de la piruleta" en la tele, con turistas ingenuos en la muralla y en la Ciudad Prohibida. Ole por la chica de las 4 finales de gimnasia, Almudena Cid, con su lazo negro bordado. Ole por aquellos que se subieron a las farolas con sus carteles de libertad para el Tibet o que consiguieron intervenir en el recorrido de la antorcha.

Y el año que viene votaciones para el 2016. La candidatura está hecha, ahora queda que no llegue Albertito de Mónaco a decir tonterias en el último momento. Y que Gallardón y Esperanza se echen fotos de la mano. ¿Madrid 2016? Es posible. Hace 3 años nos faltó un voto juguetón en la votación que nos hubiera dado las olimpiadas. Con eso, lo demás está hecho. Nuestros políticos saben muy bien gastar nuestros impuestos en cosas de este tipo. En el 92 la Expo y las Olimpiadas de Cobi, el Fòrum hace menos tiempo, o el gran chasco de la Expo de Zaragoza, que sobre ésta escribiré otro dia.

Ahora a disfrutar del circo de la Fórmula 1 en Valencia, que también ha costado una pasta pero tendrá a millones de personas de todo el mundo viendo a 20 tios en coches que van a 300 km por hora cruzando un puente o por el borde del Puerto de Valencia.

Ale, hasta luego, no tardaré otros 4 meses en escribir. Está diciendo Romay en TVE que su hijo le ha puesto este SMS: "la medalla no es de plata, sino de oro blanco".