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jueves, 9 de abril de 2009

Coloraos





La Sangre colorá inundó de pasión la Murcia nazarena.



Al son de los tambores y de los carros bocina.








Oliendo a cera y a las flores y frutos de la pasión.



Y andando sobre esparteñas como las que ya se usaban en la Cartago Nova de hace 2000 años.


Hoy, Silencio.

Y mañana, sol, luz, arte y resplandor.
Los Salzillos de la mañana predecerán al Santo Entierro de la tarde.
A seguir disfrutando de nuestra Murcia y sus tradiociones.

miércoles, 8 de abril de 2009

Tarde Colorá, Murcia esplendorosa

Hemos llegado al ecuador de la Semana Santa Murciana. Hemos pasado los primeros días, ya entrañables, que traen las procesiones a nuestras calles. Azul del Amparo, Corinto de la Caridad, frailuno marrón de la Fé, Verde Esperanza, Magenta de la seda del Perdón, y morado, verde, blanco y rojo del Rescate y la Salud.

Colores de la Pasión, acompañados de olores a incienso y cera, de velas que palidecen con el viento, pero que alumbran el arte que cada año se pasea por nuestras calles.

El sábado la Plaza de la Cruz olía a azahar. Y es que como bien dijo un amigo mío, deberían plantar más naranjos en Murcia. Incienso y azahar, cera y caramelos, pasión y arte, mezcla incomparable para una Semana Santa singular.

Hoy la marea colorá inundará Murcia. Cofrades de la Sangre, llegados desde toda la huerta, para el desfile más murciano. Los niños empezarán el desfile con sus campanas, para ver después las obras de González Moreno y Roque López, Hernández Navarro y Bussy, Dorado, Sánchez Lozano y Molera. Magno desfile, entrañable e incomparable.

Quizá, la mejor procesión de Murcia. Sólo quedan unas horas. Mi madre ya prepara las túnicas para mis hermanos. Es como un rito automático, siglos y siglos en los que se hace lo mismo en miles de familias. Luego queda atar el cíngulo, bien fuerte para que no se caiga nada. Y es que hay que llenar el buche. Hay que llevar la ilusión a niños y mayores. Ver la alegría en en una cara al recibir un caramelo, una estampa o, por supuesto, un haba. Y la explosión de júbilo al recibir una mona o un huevo.

Eso es el Miércoles Santo. No hace falta más orden, cuando se atiende con sentimiento. Hay que escuchar a los tambores sordos tras los carros bocinas. Hay que ver a Cristo andando sobre el lagar místico, hay que aprender que Murcia y su Semana Santa va mucho más allá de Salzillo y del Viernes Santo. Lo dice un Cofrade de Jesús.

viernes, 3 de abril de 2009

Recogimiento, pasión, arte, emoción, ilusión, sonrisas y tradición

Hoy es Viernes de Dolores. Comienzan las procesiones, con lo que comienzan las más de dos semanas de fiesta más importantes en Murcia, porque, como ya he dicho muchas veces, Murcia en primavera es una fiesta.

Tengo pendientes otros dos post, uno por el treinta aniversario de las primeras elecciones democráticas a los ayuntamientos, que también cumplimos ahora, y otro por la iniciativa legislativa popular de personajes relevantes de la historia murciana en defensa del  Tajo-Segura.

Pero eso puede esperar. Toca ponerse la túnica (para mí, la primera esta misma noche, voy a ponérmela ya), preparar el capuz, atarse el cíngulo y sacar a la calle el mejor arte que tenemos.

Toca hacer catequésis públicas, vivir nuestra fe en las calles, pero también disfrutar de las mejores fiestas que tenemos en Murcia. Correr de una calle a otra para no perderse un paso, ver la ilusión de los más pequeños recogiendo un caramelo, o la emoción de contemplar a algunas de las imágenes más entrañables y con más devoción de nuestra ciudad y pedanías recorriendo las calles y plazas.

Toca sentir, escuchar, cantar, desfilar, contemplar. Toca vivir a pie de calle la Semana Santa, desde la algarabía del Miércoles Santo al recogimiento del Martes o del Sábado Santo. Oler el incienso, quemar la cera, repartir habas y caramelos, dejar con la boca abierta a los visitantes, o sentir una vez más que estamos en uno de los lugares que mejor sabe hacer y vivir unas fiestas.